Navidad en México y a la Latinoamericana

Columnistas

 Diciembre 30, 2015.

 

La celebración de esta fiesta tiene como motivo el recordar el nacimiento de Jesus de Nazaret, considerado por la religión católica como el hijo de Dios hecho hombre. Haciendo de lado la veracidad de su historia, además de los escándalos en los que se encuentra involucrada la ciudad del Vaticano, el principal mensaje de dicho personaje es el del amor (amarse los unos a los otros, amar a Dios sobre todas las cosas, etcétera). Es así como esta celebración para los creyentes, casi el 70% de la población latinoamericana de acuerdo a datos del Pew Research Center, debería centrarse en pasar tiempo de calidad con sus familiares y amigos. Sin embargo, la Navidad se ha convertido en un negocio redondo para los visionarios.

 

En primer lugar tenemos a quienes en estas fechas ya sea por motivos religiosos o por los bombardeos masivos en los medios de comunicación, deciden colaborar de alguna manera: puede ser desde realizando voluntariado en alguna casa hogar o residencia de personas mayores, hasta haciendo donaciones. Empero, algunos países han encontrado maneras de deslindarse de sus responsabilidades, transfiriéndolas a la sociedad civil, como el caso mexicano con el Teletón (la cual se define como una institución privada y sin fines de lucro). Pero ¿por qué la construcción de los Centros de Rehabilitación Infantil (CRIT) debe salir de las donaciones anuales de la sociedad civil? La respuesta es sencilla, tras el auge del neoliberalismo en América Latina a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, se pidió al Estado disminuirse a su mínima expresión, dejando en manos del capital privado las cuestiones en materia de economía, amén de pedir recortes a la seguridad social.

 

Es así como el Estado a dejado de ser el garante de la seguridad social, afectando a la población de la región. Aunado a esto, nos encontramos con el clientelismo político: es bien sabido por la sociedad civil mexicana que durante el periodo de elecciones además de las conocidas promesas de campaña, se regalan despensas, monederos electrónicos, artículos varios (como sombrillas y bolsas) con el nombre del candidato en turno y con los colores del partido político al que pertenece. Ahora con el apagón analógico, la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL) regaló aproximadamente diez millones de aparatos digitales (en cajas con la frase de la presente administración “Mover a México”), los cuales no cubren ni la mitad de las más de 50 millones de personas viviendo en situación de pobreza en el país.

Además, tenemos los programas asistencialistas que empeoran aún más la situación, dejando en claro que la clase política mexicana tiene políticas de gobierno y no de Estado, buscando entonces la inmediatez (conseguir la consecución en el poder del partido político) para lo cual otorgan paliativos en lugar de soluciones a los problemas del país. Y la historia se repite en toda la zona latinoamericana, aunque esta situación puede quedar en el olvido gracias a los regalos navideños, en los que los países de la zona invierten de 30 a 454 dólares de acuerdo a datos de la British Broadcasting Corporation (BBC).

Así tenemos que el gran perdedor de la celebración decembrina es la sociedad civil: ya sea haciéndose cargo de las otrora funciones del Estado, o cayendo en programas asistencialistas en lugar de solicitar soluciones para problemas como el desempleo, la marginación, la dificultad de acceso a servicios de salud y educación, amén de recursos para una vida digna. Pero existen mayores perdedores que otros: en el 2014 el Banco Mundial (BM) estimaba en 130 millones a los individuos en situación de pobreza en América Latina, mientras 70 millones de personas viven en la indigencia de acuerdo a datos de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL). Por su parte la Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula para el mismo periodo 12.5 millones de niños trabajadores. Navidad, viene del latín nativitas, que significa nacimiento, haciendo referencia al nacimiento de Jesus de Nazaret. Considerando las cifras antes presentadas propongo que también haga referencia al nacimiento año con año de una mayor desigualdad, de la cual somos los mismos ciudadanos los principales causantes y promotores.

gilberto

Gilberto Cornejo Alvarez es Internacionalista en formación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Amante de la música, el buen café (sobre todo cosecha arábiga) y la literatura (especialmente la de terror). Su afición es la investigación, especialmente del binomio seguridad-desarrollo y la relación entre poder suave y cultura.

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