Cuota de Género: Entre la legalidad y las costumbres.

Columnistas

Enero, 25, 2016

“Me preguntas si ya es hora de tener presidenta, te respondo así: en mi opinión ser presidente, gobernador, secretario de estado o juez son cargos que no se deberían obtener por género sino por capacidad”

Respuesta a Ángels Barceló, La hora 25 global, Cadena Ser, España, 1 de abril de 2011.

No basta añadir a las mujeres en el lugar en el que antes no figuraban, el hecho de que sean visibles en los escaños, no es suficiente para desafiar el patriarcado.

Luciana Panke en su libro” Campañas Electorales para mujeres, retos y tendencias”, afirma – que la Mujer en la sociedad latinoamericana, la pone como papel central en la maternidad, ese rol está cerca del papel sagrado de generación de una nueva vida y también de la cuidadora de los demás.1

Hay que considerar  que la supervaloración de la maternidad en nuestra sociedad puede explicar por qué varias postulantes a cargos públicos prefieren valorar ese rasgo en detrimento de sus éxitos profesionales. Decir que las mujeres somos moralmente superiores a los hombres por el hecho de ser mujeres significa atribuir como natural a la feminidad ciertas características que remiten al papel de las mujeres en la maternidad. Escribe Katha Pollit: “A las madres se les atribuyen las virtudes particulares, -compasión, paciencia, sentido común, no violencia” 2

Entonces  en las empresas, en el ámbito político y la administración pública se cree que las cuidadosas de los “detalles”, las organizadas, las solidarias , las maternales,  podemos desarrollar actividades “propias para mujeres”, las políticas exhiben sus habilidades supuestamente pulidas en su generosa devoción al servicio público y al compromiso (basado en el género), con la justicia, el cuidado, como la madre tierra, como si tuviera más allá de las preocupaciones  varoniles tales como la ley, la razón, las ideas abstractas. Inclusive lo que debemos estudiar, las famosas profesiones para mujeres, o los trabajos u oficios  etiquetados para mujeres.

Sin duda el contexto histórico da  respuesta al desequilibrio de género en los órganos de toma de decisiones, el fundamento de estas cuotas se basa en el reconocimiento de las desigualdades históricas de las mujeres.  Desde los 90´s la mayoría de los partidos dentro de Latinoamérica comenzaron a impulsar la  entrada de mujeres.

El resultado es que tienen que existir cuotas para romper con el monopolio masculino, pero poco ha cambiado la mentalidad respecto de las mujeres. La situación de las mujeres ha cambiado sí, en la participación política, en la escritura, en los derechos reproductivos y sexuales, en políticas públicas. No, en aquellas que viven humillaciones, inequidad, machismo, porque siguen vigentes maneras  de entender al mundo.

Por tanto considero que la cuota de género resuelve un asunto de justicia histórica, pero no el fondo del problema, sino de consecuencias; lo cual no está mal, es un área de oportunidad para generar y romper atavismos y avanzar en esa dirección. Si a una organización política se le impone la cuota de género, las aceptara más no cambiara la mentalidad,  la paridad (50-50) para el Congreso Federal, por citar, no está haciendo ni mejores legisladoras ni más incluyentes los espacios de participación política. La legislación electoral vigente es insuficiente para resolver un asunto cultural, que tendrá que trabajarse en un ámbito mucho más profundo que solo ámbito político-legislativo. Para sostener mi dicho, lo ejemplifico con la participación de las mujeres titulares de las Secretarías de Estado, de las 18 Secretarías, 3 de ellas están dirigidas por mujeres.   En la Cámara de Diputados y Diputadas,  de las 56 Comisiones Ordinarias, 17 son presididas por mujeres.  La distribución de las presidencias y composición por género de las comisiones no son azarosas sino corresponden a una relación de poder y reflejan concepciones acerca de  los temas que son más adecuados para ser tratados por las mujeres. Un sesgo de género y que indica la exclusión de las Comisiones más poderosas. Me llama la atención que la Comisión  de Igualdad de Género  este en su 99% integrada por mujeres. Las Comisiones que presiden las mujeres abordan temas sociales, como cultura, trabajo y previsión social y medio ambiente y temas particulares como la igualdad de género, feminicidios, trata de persona, atención a grupos vulnerable, trabajo entre otros.

No es casual que instrumentos internacionales especializados, como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW) sugieren a los países “adoptar medidas especiales de carácter temporal” encaminadas a acelerar la igualdad entre el hombre y la mujer.

Es positivo el impacto que ha tenido la entrada de las mujeres al ámbito de la representación para colocar nuevos temas en la agenda  legislativa.  La cuota de género es y debe ser solo una de las acciones que la sociedad debe tomar para eliminar la desigualdad y deberá ser transitoria en tanto que se dé la incorporación de la mujer,  se de manera natural, tanto a la vida de los partidos como a los cargos de representación pública y a los de autoridad dentro de los propios partidos políticos y modifica ideas que nosotras las mujeres y hombres somos esencialmente iguales.

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