El terrorismo en la era de la globalización

Columnistas

Marzo, 28, 2016

Bruselas  ha sido la nueva víctima del terrorismo por parte de la agrupación Daesh. No es sorpresa que se cometan nuevos ataques en Occidente, tras la declaración de uno de sus bastiones más representativos, Estados Unidos (EEUU) de iniciar en septiembre del 2001 la guerra global contra el terror.

Tampoco son nuevas las reacciones de sorpresa y solidaridad por todos los ciudadanos del mundo a través de redes sociales (especialmente a través de #Hashtags). La denuncia de los principales líderes de la sociedad internacional no se hizo esperar. Pero ¿por qué después de casi 15 años el terrorismo sigue siendo una de las amenazas principales a la paz y seguridad internacionales?

Para iniciar, es importante conceptualizar el terrorismo. Actualmente no existe a nivel internacional un consenso en torno a este concepto, aunque la mayor parte de los Estados se rigen por la definición del Grupo de Alto Nivel de Naciones Unidas.

“Empero”, esta palabra se ha utilizado para proteger regímenes autoritarios, conseguir adeptos para partidos políticos, elaborar políticas restrictivas en cuestión migratoria, etcétera. Es necesario entonces,  recordar cuál es el motivo principal de esta actividad

Mientras la delincuencia y el crimen organizado, confundidos generalmente con el terrorismo, buscan un fin económico, el principal móvil del terrorismo es político. La mediatización que se continúa dando a estos ataques lejos de resolver el problema, lo magnifican, pues se le da la difusión buscada por estas agrupaciones, especialmente a los ataques perpetrados por Daesh. Además, esta situación consigue crear otro efecto: un sentimiento de inseguridad creciente en la población. En este contexto de terror en donde nos encontramos inmersos, el enemigo podría ser cualquiera: desde algún familiar que haya sido guardado por estas ideologías radicales, hasta el vecino que realiza sus compras todos los fines de semana y paga sus impuestos.

En escenarios como los actuales, no es extraño que los candidatos presidenciales y actuales mandatarios recurran a construcción de discursos descalificando y criminalizando al migrante, el cual tiene como objetivo preservar la vida (escapando de conflictos armados, desastres naturales; condiciones que ponen en riesgo su existencia en general). Como la sociedad civil está aterrorizada de la existencia de los terroristas, los cuales ya no son ni percibidos como personas sino como amenazas, aceptan y promueven estos discursos ultra nacionalistas y de derecha. No obstante, la construcción de muros, así como la estrategia militarista estatocéntrica para combatir al enemigo terrorista, eso sin olvidar la criminalización de la migración no resolverán el problema de fondo.

La Unión Europea (UE), como proyecto conformado por 28 países en particular, y Europa como continente en general, ha coexistido con flujos migratorios provenientes de África y Asia sudoccidental. A estas personas, en la mayor parte de los Estados se les trato como ciudadanos de segunda o tercera categoría, a pesar de que las fundas y terceras generaciones nacieron dentro del proyecto supranacional de la UE. Esta gente, que nunca logró identificarse con los demás nacionales de la Europa comunitaria, fácilmente fue atraída por ideologías radicales enfocadas en interpretaciones sesgadas de ciertas religiones como el Islam. En este sentido, la construcción de muros no ayudará, pues el “enemigo” se encuentra en casa.

La globalización ha fomentado la interdependencia e interconexión del mundo donde los flujos de información y el proceso comunicativo se realizan en pocos segundos. Es necesario entonces, revisar no solo una versión de los hechos y sobre todo analizar desde la óptica de la complejidad cuestiones tan delicadas como el terrorismo. Por otra parte, debe existir cooperación internacional para que el mundo sea un lugar próspero y por consiguiente seguro. Como penúltimo punto, se debe crear una conciencia ciudadana con relación a la migración, para cambiar la visión criminal que se tiene de este fenómeno.

Finalmente, y el punto más importante, se debe crear un diálogo entre culturas en condiciones de igualdad (no de dominación), para que problemas que requieren soluciones conjuntas se logren. Entonces no sólo nos horrorizaremos de las vidas perdidas en los atentados terroristas, sino en cualquier acción que atente contra la vida humana.

gilberto

Gilberto Cornejo Alvarez es Internacionalista en formación de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (UNAM). Amante de la música, el buen café (sobre todo cosecha arábiga) y la literatura (especialmente la de terror). Su afición es la investigación, especialmente del binomio seguridad-desarrollo y la relación entre poder suave y cultura.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *