En tiempos de crisis, el quedarse en casa puede impactar más de lo que tu te imaginas

Ciudad

Marzo, 23, 2020

Nos encontramos envueltos en un sin fin de información, mucha de ella falsa, otra más confusa o simplemente muy elevada. En medio de miles de twits, cadenas de whatsapp, mails y hasta conversaciones que sin querer escuchamos cuando salimos a comprar insumos para sobrellevar durante esta cuarentena, que algunos de nosotros hemos tomado muy en serio y otros simplemente no quieren o no pueden.

Es ahí donde comienza la reflexión, aquella que infinidad de veces no nos permitimos, y vamos aplazando día con día. Esa que se asoma a veces por las mañanas al despertar o tal vez en la regadera, pero que se interrumpe inevitablemente con un pensamiento de: ¿Voy tarde para llevar a los niños a la escuela? O, me falta tanto para terminar esa presentación urgente que me pidió mi jefe de ayer, para hoy.

Es en estos momentos de “quietud forzada”, así es como hemos  decidido llamarle a este tiempo en casa, nos ha permitido redescubrir poco a poco intereses, pensamientos, que días antes habían estado nublados por tantas cosas, a veces tan irrelevantes, que ahora se pueden ver con más claridad.

No se pretende romantizar la desgracia que muchos seres humanos están sufriendo debido a esta compleja situación, sufriendo a causa de esta enfermedad que nos ha demostrado una vez más lo vulnerables que somos. Actualmente he conocido gente cercana que en países como Italia ha tenido que llegar al extremo de tener que decidir entre la vida de una persona y otra. Es muy dificil,  apenas logro imaginar lo difícil y traumático que debe ser parar los médicos tomar estas decisiones.

Y nosotros, del otro lado del océano, viendo suceder todo esto, a través de las redes sociales y las noticias, poco a poco… Aun con esto, estoy dando gracias y por qué no decirlo, viviendo la otra cara de la moneda, disfrutando este tiempo, descubriendo mi relación conmigo, con mi hijo, mis padres y hasta mi pareja.

Dicen que en las desgracias se conoce a los verdaderos amigos, yo agregaría que es justo en esos momentos que se nos da la oportunidad de demostrar qué tan buenos amigos, hijos, padres, pareja y ciudadanos somos.

Es un  buen tiempo para dejar a un lado el egoísmo y preocuparnos genuinamente por el de a lado, no solo las personas, también por los demás seres vivos con los que compartimos este planeta.

Esta mañana salí al parque a pasear a “Nico”, mi perro, vi un parque casi vacío, desolado afortunadamente, muestra de que la mayoría estamos tomando conciencia. Y me llamó la atención una señora de alrededor de 65 años que llevaba su bolsa llena de cacahuates, se detenía en cada árbol dejando un poco en medio del tronco cuando podía, a veces solo dejando caer unos pocos en las jardineras. Ella no estaba preocupada por si misma, o tal vez sí, no lo sé, al ser parte del grupo de mayor riesgo, sin embargo seguramente se preguntaba que sería de esas ardillas y esos pájaros si ella no salía a darles de comer, como seguramente lo hace diariamente. A esa preocupación por los demás me refería.

Gracias a esta “quietud forzada” logré terminar hoy uno de los tantos libros que tengo en mi buró, que si bien me va, doy una ojeada de vez en cuando antes de caer rendida por las noches o de cambiar la lectura por alguna serie, de esas que no requieren invertir demasiado intelecto.

Uno de mis autores favoritos, José Saramago, que por cierto también escribió un libro que encaja perfecto con estos momentos en los que las situaciones criticas, sacan a relucir lo mejor y  lo peor del ser humano, ‘Ensayo sobre la Ceguera’. Este otro libro, El viaje del Elefante, menciona: “El  frío cuando nace, es para todos se dice pero; no todos reciben en la espalda la misma porción”

Llevo más de 10 años trabajando en la industria de la salud, hoy más que nunca estoy convencida que la salud es un privilegio que desafortunadamente, al menos en nuestro país, no es para todos.

A lo largo de estos años he estado inmersa en estadísticas, estudios clínicos, presentaciones de médicos especialistas, pacientes y familiares de pacientes que padecen enfermedad renal.

He escuchado infinidad de historias, testimonios de niños, así como de ancianos, deportistas, artistas que se han visto sorprendidos por esta enfermedad que si bien no respeta clases sociales, por supuesto es más “fácil” de sobrellevar si tienes un seguro de gastos médicos que al menos te ayude a cubrir los primeros tratamientos, mientras te admiten para ser tratado en algún hospital del seguro social o algún equivalente, y si eres muy afortunado, eres candidato a trasplante. Sobra decir que miles de personas mueren en esta espera… de esos miles, poco se dicen en los medios.

Sin menospreciar de ninguna forma esta pandemia que nos tiene ahora pensando día y noche cuando será alguien cercano, quien dé positivo o empiece con síntomas, sin embargo, hay tantas otras enfermedades que cobran la vida de miles de mexicanos diariamente, enfermedades silenciosas como la diabetes, la hipertensión, la obesidad. Somos una sociedad enferma crónicamente.

Lo cierto es que esas noticias no se ven diariamente en la televisión, ni ocupan los titulares día con día, pero eso ha sido algo que también, nos está matando.

Por: Paulina Lacorte

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