Libertad bajo palabra

Política

Abril, 6, 2020

GOBERNADORES EN LA PANDEMIA Y EL ESPANTAPÁJAROS

Hay algunos, como Claudia Pavlovich y Enrique Alfaro, que implementaron estrategias pertinentes a tiempo

Cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador hace un comentario tan desafortunado en el que afirma que la pandemia “nos vino como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación” los gobernadores del país han tenido que salir al paso de la crisis de manera individual. Ha sido notorio el trabajo en algunas entidades y el abandono en otras.

En Sonora, Claudia Pavlovich ha realizado trabajo oportuno. Se anticipó al Gobierno Federal para pedir a los ciudadanos respetar la cuarentena. Anunció un decreto de emergencia sanitaria, logró acuerdos con empresarios, agricultores y prestadores de servicios para proteger el empleo. Además creó un fondo económico para la recuperación una vez que sea superada la contingencia.

En Jalisco, Enrique Alfaro asumió un liderazgo interesante ante la pasividad de muchos de sus colegas gobernadores que no dieron pasos con oportunidad ante el temor de contradecir las decisiones y tiempos de AMLO. También se anticipó para pedir a la población quedarse en casa.

Morelos es un desastre, Cuauhtémoc Blanco no tiene idea de lo que enfrenta y vendrá en los próximos meses. Ha sido inexistente su capacidad de reacción, estrategia y planeación ante el contagio masivo del virus. También allá la inseguridad sigue incontenible.

El campeonato de la ineptitud a nivel nacional para enfrentar el Covid-19 se lo lleva Cuitláhuac García en Veracruz. La que gobierna en ese estado es la violencia, hace 6 días la periodista María Elena Ferral fue asesinada en Papantla, donde también el viernes un comando ejecutó a 5 personas, entre ellas 2 menores de 4 y 5 años.

La crisis siempre puede convertirse en oportunidad, sin embargo evidencia lo peor de los gobernantes y sus funcionarios.

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EDICTOS: La PROFECO se ha convertido en un espantapájaros. Su titular Ricardo Sheffield, está más ocupado en hacerse propaganda que en desplegar con efectividad la poca fuerza que le queda a una Procuraduría, desmantelada por los recortes y la desaparición de oficinas regionales. En días pasados se anunció la suspensión de 68 tortillerías en el país por vender el producto encima del precio promedio nacional de 15.50 por kilo. El guanajuatense dice que 400 servidores de la institución trabajan en la contingencia, pero nunca dice cuantos verificadores le quedan para revisar la actividad comercial de quienes abusan a nivel nacional. Suspender a menos de 70 locales, no es nada si se compara el universo de establecimientos en donde se vende el kilogramo de tortilla por encima de los 20 pesos. Hace unos días Sheffield salió de su oficina en la colonia Condesa, para visitar una tortillería, eligió una que está a una cuadra de su cómodo escritorio para tomarse foto y video. Lamentablemente nadie habla de los abusos de algunos gasolineros y distribuidores de gas l.p. que siguen vendiendo impunemente litros y kilos incompletos. Hasta el jueves.

Por: Enrique Rodríguez Martínez/Latitud Megalópolis

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