LIBERTAD BAJO PALABRA

Nacional

Junio, 29, 2020

Indudablemente nuestro país ha evolucionado en su sistema democrático, hubo una prolongada etapa de oscurantismo, poder y control de una sola fuerza hegemónica encarnada en el PRI con presidencialismos absolutos que no admitían un techo mínimo de garantías, autonomía o condiciones de equidad en la realización y calificación de elecciones federales. Decirlo ahora, pareciera evocar un México que afortunadamente ya se fue, pero que peligrosamente viene de regreso.

Recuerdo haber cubierto sesiones del Consejo General del entonces IFE, presididas por el secretario de gobernación en turno, condiciones inimaginables para los jóvenes que recientemente se estrenaron como electores y que conforman una franja amplia del padrón electoral con el que iremos a las urnas en 2021.

Esa época en la que miembros de la clase política del partido de Estado controlaban abiertamente a los órganos electorales, cuando la Cámara de Diputados se erigía como colegio electoral para calificar la elección presidencial, parece en 2020 un relato de mal gusto. ¡Por favor no olvidemos que de ahí venimos!

La corta memoria de muchos, fortalece las posibilidades de una regresión que ya comienza a dibujarse sin recato desde el púlpito de Palacio Nacional. Es tal el fanatismo ideológico que no resulta suficientemente escandalosa esa frase intervencionista que lanzó hace unos días Andrés Manuel López Obrador: “Me voy a convertir en guardián de los derechos y libertades del pueblo y voy a garantizar el voto libre”. Quienes tenemos presente ese país de libertades acotadas contra el que se reveló el propio AMLO desde su origen priista, no damos crédito a tal barbaridad, que según se dijo fue inspirada en Madero durante el ocaso de la dictadura del porfiriato a principios del siglo XX.

Con ese anacrónico antecedente, se quiere normalizar el preludio de la muerte del INE autónomo e independiente, la misma institución que dio neutralidad para garantizar la llegada de López Obrador a la presidencia que ganó por paliza.

Conozco a Lorenzo Córdova, muchas veces platiqué con él sobre su llegada al INE y los retos personales que implicaba tan importante posición. Nunca lo había percibido tan preocupado como ahora. Lorenzo no claudicará, pero le pasarán por encima y lo sabe.

Con verticalidad anticipa la erosión, captura y subordinación de la institución que todavía preside. Le recuerda al Ejecutivo que las elecciones de 2021 ya tienen un guardián constitucionalmente facultado. Le reviran y le recriminan que nadie puede impedir que el jefe de Estado se exprese sobre el proceso, pero ese fraseo ya constituye una intervención que anuncia el principio del fin. México, sufre diversas epidemias, una es de indiferencia y otra muy nociva es de corta memoria.

EDICTOS
Hugo López Gatell ya despedazó los límites de la coherencia. Yerros gigantescos sobre sus proyecciones y más de 26 mil muertes a cuestas que podrían ser 88 mil en septiembre, no son contundentes motivos para dejar de autoelogiarse. En este contexto, el jueves se aventó la absurda puntada de decir que su estrategia es de “éxito”.

Por: Enrique Rodríguez Martínez/ Latitud Megalópolis

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