LIBERTAD BAJO PALABRA

Nacional

Octubre, 5, 2020

Es emocionante observar que un órgano colegiado de gran jerarquía, argumente, discuta y reflexione. Es triste que en sus deliberaciones se impongan los criterios políticos sobre la claridad y certeza del derecho. Los integrantes del pleno de la Suprema Corte de Justicia han definido el calibre de su dignidad ante el poder presidencial y de eso sólo ellas y ellos son responsables ante el país para asumir las consecuencias de sus votos. Más allá de la naturaleza de la discusión y aprobación de la consulta para que los ciudadanos opinen si se aplica o no la ley a los ex Presidentes, el jueves 1 de octubre fuimos testigos del punto de quiebre del Tribunal Constitucional ante un régimen populista que intencionadamente lo involucró e hirió de muerte hacia el futuro.

Los ministros Arturo Zaldívar, Alfredo Gutierrez Ortiz Mena y Alberto Pérez Dayán serán responsables ante el país y la historia por aceptar el populismo penal del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Yasmín Esquivel, Margarita Ríos Farjat y Juan Luis González Alcantara Carrancá simplemente le cumplieron a quien les facilitó la toga y así confirmaron lealtad al Ejecutivo Federal en detrimento de su independencia. Las presiones y mensajes desde el púlpito de Palacio Nacional surtieron efecto en la mayoría que validó una intención política a costa de la credibilidad del Poder Judicial de la Federación. El plan presidencial para debilitar a las instituciones ya alcanzó a la Corte y esa es una terrible noticia para la nación.

En el contexto de la discusión, merecen un particular reconocimiento los ministros Javier Laynez, Fernando Franco y la ministra Norma Piña. Si la consulta no tiene consecuencias jurídicas (no es vinculatoria) entonces se puede preguntar cualquier barbaridad, por ejemplo cambiar nuestro sistema republicano a una monarquía, expuso con ironía Laynez, cuya intervención fue certera para exhibir a sus colegas situados en la mayoría. Se ha aceptado que la aplicación de la ley pueda consultarse y con ello la inverosímil funcionalidad de un jurado popular sobrepuesto al orden constitucional.

El cambio de redacción a la pregunta también hizo ver mal a los ministros, el resultado final fue un bizarro texto digno de Cantinflas que excluyó los nombres de los ex Presidentes. Difiero con absoluto respeto de quienes opinan que el Máximo Tribunal fue pragmático y salvó su estabilidad para no confrontarse con AMLO, el Consejero Jurídico de la Presidencia hizo bien su trabajo.

El daño está hecho, la Corte dejó de ser suprema, su imagen quedó afectada de forma irreversible, perdió México.

EDICTOS

Tras darse la votación del pleno llevada en vivo por Justicia TV, la señal se cayó varios minutos, reflejo de la falta de previsión de los responsables de la transmisión. Cuando más interés despertó una sesión, su canal de televisión se evidenció para confirmar involuntariamente un mal día para la justicia constitucional.

Por: Enrique Rodríguez Martínez/Latitud Megalópolis

ENROMA27@GMAIL.COM

@JENROMA27

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