AMLO Y LA INTOLERANCIA A LA CRÍTICA

Nacional

Noviembre, 5, 2020

En un clima de polarización alentado por él mismo, sus comentarios representan una presión hacia el periodismo.

Que el Presidente de la República dedique parte de su tiempo a exponer listas de periodistas que hemos consignado con sustento nuestra opinión en diversos medios, es un signo de su estilo personal con el que pretende descalificar el disenso respetuoso y documentado. Andrés Manuel López Obrador ha sido un hombre consistentemente crítico, desde diversas trincheras durante su carrera política, ese atributo le redituó un valioso capital para consolidarse como aguerrido y reconocido líder opositor.

Por supuesto que AMLO tiene el derecho de manifestar sus puntos de vista sobre la crítica que recibe, sin embargo en un clima de polarización extrema alentado por él mismo, sus comentarios representan una presión hacia el periodismo de opinión y los medios que cuestionan con legitimidad a su gobierno.

La prensa que no es dócil ante el poder, enriquece la democracia y brinda elementos de juicio a la sociedad que se informa en la diversidad de criterios. Pudiendo honrar la libertad de expresión, la 4T ha preferido denostarla.

La condición de crítico que distinguió a López Obrador como aspirante, ahora se vuelve un signo de incongruencia que lo define como gobernante, porque desde el púlpito presidencial muestra umbrales de baja tolerancia respecto de quienes, como él hizo en el pasado, ejercemos un derecho constitucional.

Existen diversos criterios definidos por la Suprema Corte y otros tribunales internacionales, respecto a la condición de los funcionarios públicos para soportar la crítica. Por ejemplo la tesis CCXIX/2009 de la Primera Sala del Tribunal Constitucional estableció:

“Quienes desempeñan responsabilidades públicas tienen pretensiones con menos resistencia normativa general que los ciudadanos ordinarios.  El desempeño de su cargo, exige un escrutinio público intenso, la posibilidad de crítica que pueda legítimamente dirigirles debe entenderse con criterio amplio”.

Las personas que ejercen un cargo público de gran jerarquía se convierten en centro de atención de la sociedad y es natural que enfrenten un grado elevado de exposición, lo que las hace más susceptibles a la crítica. Así lo deduce en diversos criterios la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El intenso cuestionamiento periodístico es una condición natural para quienes tienen responsabilidades de esa magnitud y es factor que enriquece la vida democrática. Sin embargo, es complicado asimilar este contexto cuando el poder político pretende ser absoluto.

EDICTOS

Con apretada mayoría de 4 a 3, los 7 magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación eligieron el martes como su nuevo presidente al magistrado José Luis Vargas Valdez. Me parece una mala noticia para la justicia electoral. Con Vargas a la cabeza del Tribunal, queda garantizada la complacencia hacia Morena y sus satélites rumbo a procesos cruciales que exigen absoluta autonomía e independencia de los jueces federales.

Por: Enrique Rodríguez Martínez/Latitud Megalópolis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.