LA POTENCIA DEL NOPAL

Nacional

Noviembre, 13, 2020

El cambio climático es un fenómeno global que nos afecta a todos y sin lugar a dudas a México también. En el sureste las lluvias provocan inundaciones cada vez más catastróficas; mientras, en el norte, severas sequías.

El impacto va sobre la agricultura y la seguridad alimentaria y nutricional es decir, no solo con la cantidad de alimentos que el país disponga sino también en el acceso a ellos y esto nos afectará por la manera en que se utilicen además de su calidad; de hecho los efectos ya comienzan a sentirse.

El mayor desafío está en la producción de alimentos, ya nos hemos referido respecto a que para el año 2050, con una población de 9,500 millones de habitantes, se requerirá aumentar en 60% el volumen de producción de alimentos.

Se trabaja en ello, se ha venido aumentando la producción y la productividad pero con serios daños a los recursos naturales, lo que de alguna forma ha impactado en la disponibilidad y calidad del agua, en la calidad y disponibilidad de los suelos.

El principal desafío es lograr un modelo que aumente la producción, que incorpore innovaciones pero que sea mucho más respetuoso y utilice menos el agua, que conserve más los suelos y que defienda un patrimonio de todos los seres humanos que es la biodiversidad.

De la biodiversidad depende la cantidad diversa de alimentos que la humanidad va a necesitar y no pensar en 5 o 6 cultivos básicos; con la diversidad podremos hacer que la humanidad se alimente de forma nutritiva y saludable, que tome en cuenta las restricciones de desgaste de los recursos naturales.

Recientemente estuvimos en la comunidad de El Varal, de menos de 1,000 habitantes que apenas en 2012 comenzaron a sembrar nopal.

Esto ocurre en el municipio de Amealco que está en los límites del estado de Querétaro con Michoacán, una zona donde sus habitantes lamentan el abandono que han sido objeto de diversos gobiernos donde los apoyo simplemente no llegan.

J. Santos Agustín, uno de sus habitantes de mayor edad lamenta el abandono de las autoridades quienes les dejaron inconcluso un trabajo de drenaje que está a cielo abierto, tampoco les han dado obras de infraestructura que han solicitado y requieren para salir adelante.

Don Santos nos comenta luego de recorrer con él diversos campos, como los habitantes han ido dejando el cultivo del maíz por ser de temporal y ante los efectos del cambio climático las cosechas se pierden porque el agua ya no llega como antes, ante él lo debieron abrir fosas para aprovechar el agua que cae de las montañas que los rodean.

El nopal requiere de un sistema de transportación para llegar a los centros de distribución, pues una vez cortado su frescura se puede mantener solo por unos pocos días.

Era preciso ser creativos, así que los hermanos Agustín decidieron organizarse y formaron una pequeña empresa; Nopalitos El Varal y encontraron la manera de procesar el nopal para darle valor agregado y hoy han desarrollado una variedad de productos como mermeladas, que combinando el nopal con piña, manzana y pera han logrado un producto que aprovecha sus bondades para hacer un producto sabroso y saludable.

Con creatividad lograron una mermelada de tuna roja, de nopal y de xoconostle, además de otros productos como nopales en escabeche, dulces cristalizados a base de nopal, tortillas, tostadas y churritos.

Podríamos pensar que en tan poco tiempo han logrado el éxito, pero ellos, aislados y sin apoyos oficiales, con solo sus recursos y amor al trabajo, han logrado fórmulas para obtener cada uno de estos productos que hoy ofrecen al mundo.

Pensaban que el 2020 iba a ser su despegue, pero la pandemia los detuvo, ya negocian contratos en Alemania donde aprecian y valoran lo que este pequeño grupo de entusiastas humanos están haciendo y todo se detuvo.

Su lucha sigue, nuevos obstáculos, pero no piensan darse por vencidos.

Este es un ejemplo del esfuerzo que mujeres y hombres hacen desde su trinchera aportando y en este caso, a partir del nopal, diversifican un producto, le dan valor agregado, una variante en el tema de alimentación que además cuenta con una mayor vida de anaquel lo que la convierte en una de esas opciones que el mundo tendrá que lograr para, como decíamos líneas arriba, contribuir a la seguridad alimentaria.

Una cosa es clara, el perfil geográfico de producción y consumo, nos obligan a sistemas alimentarios sostenibles y en El Varal son autosuficientes; cada mañana suben a los cerros por la tuna roja o xoconostle, de acuerdo a la temporada, hay árboles frutales y la necesidad de empleo, que van creando con esta propuesta.

También se ha dicho que el productor debe estar cerca del consumidor, pero en casos como el aislamiento de esta comunidad, las redes sociales y la posibilidad de tener envíos directos de paquetería por parte del productor, facilita las cosas.

En El Varal se han adaptado al cambio climático, colectan agua de los cerros, distribuyen el trabajo a manera de encontrar una equidad y equilibrio que traiga beneficios a todo aquel que quiera trabajar.

Honestidad y ganas de hacer las cosas bien es lo que pide la madre tierra y este grupo de campesinos que desde un rincón del país solo piden ser vistos para ofrecer el producto de su esfuerzo.

Por: ROBERTO CONTRERAS/Latitud Megalópolis

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