NOS GUARDARON EN LA LLOVIZNA Y NOS SACAN EN LA GRANIZADA

Nacional

Noviembre, 17, 2020

Es incontrovertible que la tragedia humanitaria más grave de la historia moderna de México ha sido manejada por la Secretaría de Salud de forma irresponsable.

Además del soporte que nos brindan las cifras oficiales es evidente que en las últimas semanas, la pandemia que inició hace ocho meses se ha agudizado. Hay dos factores determinantes, el primero tiene que ver con la falta de rigor del gobierno federal para aplicar medidas efectivas, además del desdén con el que el Presidente López Obrador se ha referido al uso del cubrebocas y la situación que nos ha llevado a sumar casi 100 mil muertes por COVID-19. Es incontrovertible que la tragedia humanitaria más grave de la historia moderna de México ha sido manejada por la Secretaría de Salud de forma irresponsable, así lo demuestran los vacíos de su titular Jorge Alcocer Varela. Referirse al exhibicionismo de Hugo López-Gatell y sus reiteradas fallas impunes para diagnosticar los efectos de la crisis sanitaria, es motivo de indignación para quienes han perdido familiares que pudieron haberse salvado con mejores decisiones de las autoridades y más recursos en los hospitales públicos.

El segundo factor es la irresponsabilidad social. A pesar de los miles de hogares enlutados durante 2020, la relajación social para evitar sitios públicos no prioritarios ha provocado la aceleración exponencial de contagios y la saturación hospitalaria en diversas entidades.

La pérdida de fuentes de empleo y la quiebra de miles de pequeños negocios agudiza el colapso económico que será más severo el año próximo. Sin embargo y a pesar del apremio material, el bien más valioso es la preservación de la salud para evitar ampliar el número de decesos, que no deja de ser un escándalo.

Las proyecciones y estrategias ante la pandemia han sido equivocadas, diversos especialistas que no son afines a la ideología gubernamental denuncian que los cierres de la actividad económica fueron mal planteados y en algunos casos prematuros. El virus incrementa su poder mortífero cuando aún no libramos el primer brote, escasea la vacuna contra la influenza en el sistema público e inexplicablemente no se liberan las autorizaciones para aplicarla en los consultorios privados. Las medidas de sana distancia y tolerancia de circulación en espacios públicos se han relajado ostensiblemente.

Nos guardaron en la llovizna y nos sacaron durante la granizada.

Si bien el obligado aislamiento produjo un agotamiento evidente en millones de hogares, reconocidos especialistas de las Universidades de Washington y Johns Hopkins, refieren que durante el último bimestre de este año y el primer trimestre de 2021 serán extremadamente peligrosos por la nueva aceleración de contagios. Este escenario calculado matemáticamente por los modelos epidemiológicos provocará el colapso hospitalario y el incremento de la mortandad.

Los intereses comerciales, nos tienen inmersos en “El Buen Fin” para atraer a las personas a las tiendas. Este último puente del año muestra imágenes que revelan un ánimo suicida de miles que se mantienen en la postura absurda de retar a la enfermedad. Vamos hacia los tradicionales festejos guadalupanos sin una campaña enérgica para concientizar a la población sobre los riesgos de relajar el aislamiento social. Sólo nos resta tomar decisiones prudentes para cuidar a nuestras familias en casa o la irresponsabilidad nos seguirá matando.

Hay semáforos naranjas que desde hace varias semanas debieron llevarse a rojo en algunas regiones, el Presidente ha dejado ir muchas oportunidades para recomponer el camino y predicar con el ejemplo con una narrativa más responsable durante una emergencia, que se ha minimizado para intentar reducir sus costos políticos.

Hay un parámetro interesante con los resultados electorales en la elección presidencial de los Estados Unidos. Me parece que Donald Trump no habría sido derrotado por Joe Biden si hubiera tomado en serio la crisis sanitaria desde el inicio de la pandemia. En México, millones de personas irán a las urnas en 2021 pensando en la calificación que merece AMLO en esta retadora coyuntura.

EDICTOS

La izquierda y la derecha en los mismos aviones. Resulta que en el vuelo 2534 del viernes 13 de noviembre de la Ciudad de México a San Luis Potosí, entre los 51 pasajeros que hicieron el viaje se pudo ver a Marko Cortés, líder nacional del PAN, quien viajó en primera clase y el diputado Gerardo Fernández Noroña, que guardó las apariencias para ocupar un asiento en clase turista. Al llegar al aeropuerto Ponciano Arriaga, don Gerardo era esperado por una flamante suburban negra con vehículo escolta para sus traslados en San Luis, que a simple vista era imposible calificar como austero o discreto.

Por la tarde volvieron a coincidir en el vuelo 2979 de retorno a la capital, en el que Marko lució su falta de oficio político al realizar varias llamadas con diversos actores de su partido y exhibir el contenido de sus conversaciones telefónicas delante de más de 70 pasajeros, entre los que se encontraba este servidor de ustedes.

Por: ENRIQUE RODRÍGUEZ MARTÍNEZ/Latitud Megalópolis

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