EL VIRUS SE INCUBA EN LA PSIQUE HUMANA

Nacional

Diciembre, 1, 2020

Así como el águila sabe el momento en que debe retirarse para regresar totalmente renovada, la orquídea es capaz de ofrecernos toda su belleza durante un ciclo y convertirse en un tallo inerte esperando por semanas pacientemente para volver a florar; también el ser humano es capaz de revisar su interior para reencontrarse, ahora más fuerte.

La historia de la humanidad ha sido marcada por el rumbo que toma a través de los siglos. La revolución industrial sacó a los hombres del campo y los llevó a los centros donde se iban desarrollando diversas industrias. El mundo se abría a la economía mientras que las ideas comunistas ofrecían otro camino.

El siglo XXI nos abre las perspectivas de las redes sociales donde nada se oculta, ni para bien ni para mal, donde se puede emitir cualquier mensaje, sin responsabilidad y por miles de razones, no siempre buenas; aunque también es posible crear mensajes diferentes porque el mundo es vasto, y es para todos.

Hemos sido partidarios de la responsabilidad que tenemos como ciudadanos para actuar, aportar y comportarnos a partir de nuestro compromiso personal para con la sociedad, pero cuando escuchamos que la Organización Mundial de la Salud señala la mala situación que frente al Covid-19 tiene, cuando vemos que siguen creciendo los contagios y las muertes, es tiempo también de la autoridad de enmendar no solo el camino, también el discurso.

No hay empatía, desde la mañanera se ha perdido la capacidad de ponerse en los zapatos, donde una población reclama respeto por las ancianas y mamás de niños enfermos, a la población se le acaban las medicinas pero se les ofrece vacunas para una fase 3, de ser uno de los países que menos pruebas aplican o de no promover el uso obligatorio del cubrebocas.

El problema de las muertes en México, es serio como señala la OMS así como confusión entre las autoridades, eso lo sabemos los ciudadanos aunque desde las 7 de la mañana nos insistan en que la pandemia no nos ha rebasado.

La población necesita una comunicación muy clara, lo dice la ciencia muy claro: el uso de cubrebocas debiera ser obligatorio si queremos que baje el número de contagios, si no lo cumplen las autoridades pues genera confusión. No se trata de un tema de conservadores o corrupción, es de vidas humanas.

La naturaleza nos muestra extraordinarios ejemplos de lo que es revaluarse.

Hasta ahora más de un millón cien mil casos confirmados y las defunciones rebasan los 105,000. Tenemos para tranquilidad que más de la mitad de camas están disponibles, mientras que escuchamos en una entrevista a una jefa de enfermeras de uno de los principales centros de atención Covid decir que estaban decepcionadas de la gente que sigue sin tomar sus precauciones, sin cubrebocas, asistir a reuniones o fiestas y verlos en pista de baile sin cubrebocas o con el mismo en el cuello en el mejor de los casos. Como dijo la enfermera, no es posible combatir la irresponsabilidad ciudadana, ahí no hay remedios.

Estamos viviendo tiempos inciertos, el tiempo corre. Además de atravesar por la mayor crisis sistémica que se haya conocido: económica y financiera; ecológica, ambiental, climática y epidemiológica, ontológica, moral y existencial.

El Covid-19 que infecta los cuerpos humanos, también afecta al sistema económico mundial. Una vacuna que sea la solución no llegará a los muchos que morirán antes de que se reconozca y se aplique de manera universal.

La única vacuna real se llama responsabilidad; cubrebocas, lavado de manos, evitar lugares con más gente a la que debemos tratar, higiene pues y la distancia adecuada por ahora.

Ya nos lo habían advertido el presidente Bush en 2005 cuando se refirió a la epidemia del SARS de 2003 o Bill Gates cuando en la reunión del MERS en 2015 nos hablaba de que una bacteria sería el gran enemigo al que enfrentaremos y que esto pondría en jaque a la humanidad.

Como en el Ensayo sobre la Ceguera de José Saramago, la mejor metáfora que se pudiera hacer de la historia de las pandemias que amenazan la vida, el Covid-19 declarará que la naturaleza no es culpable. Tendremos que preguntar a la psique humana.

Por: ROBERTO CONTRERAS/Latitud Megalópolis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.