(FRAGILIDAD)

Nacional 

Diciembre, 22, 2020 

Estimado amigo; la derrota de Trump en las elecciones del pasado mes de noviembre y que López Obrador reconoció hasta el martes pasado, solo demuestra que caló profundamente en el ánimo y futuro de la 4T a juzgar por el contenido de la carta enviada a Joe Biden, pues más que felicitarle por su inobjetable triunfo es para decirle cuál va ser el trato y más si concatenamos la misiva con la reforma a la Ley de Seguridad Nacional y la renuncia de la embajadora Martha Barcenas y es que la reforma a la ley no solo replantea la estancia en suelo nacional de toda clase agentes extranjeros, pero particularmente gringos, sino que condiciona su trabajo a rendir cuentas en condiciones que son inauditas y por lo mismo imposibles de realizar, con lo cual pone en absoluto riesgo la política complementaria y de colaboración de combate a la delincuencia y narco que hasta ahora se ha llevado; de manera que prácticamente se rompe, lo que llevará a una serie de dificultades muy graves en la relación bilateral Mexico- Estados Unidos e incluso y en muchos sentidos con gran repercusión en el tratado comercial , de ahí que la renuncia precipitada de la hasta ahora embajadora, bien puede interpretarse como una oportuna salida ante el desastre diplomático que está por venir y es que no se puede entender de otra manera ; primero la renuencia a felicitar a Biden ; segundo a comparar la derrota de Trump con su supuesto fraude en el 2006; tercero una redacción belicosa y ochentera de respeto a la auto determinación y no intervención, como premisa de respeto, cuál si por parte del presidente electo de EEUU ya hubiera una amenaza y más cuando la sumisión del gobierno de López Obrador no haya quedado de manifiesto con él entreguismo casi ciego hacia Trump; y por si fuera poco las reformas ya aprobadas a la Ley de Seguridad Nacional; de tal forma que con el colmillo retorcido de cuarenta y tres años en el servicio exterior mexicano, la embajadora pone pies en polvorosa a efecto de no ser parte del fracaso que viene.

Los dictadores a lo largo de la historia reciente, siempre se entienden entre ellos y así quedó de manifiesto la relación que llevaron Hitler, Mussolini, Hirohito y Franco por ejemplo o más recientemente la de Donald Trump con Kim Jong-Un y por supuesto con Bolsonaro y López Obrador entre otros conspicuos personajes que tienen las mismas tendencias de aprovechar la democracia como vehículo para alcanzar el poder, pero nunca reconocer la derrota; pero además entre ellos se temen, porque saben que el dictador más poderoso los puede poner en su lugar y por eso es mejor simpatizar y trabajar que confrontarlo; pero cuando se trata de gobiernos auténticamente democráticos, estos tienden a desdeñarlos y sub estimarlos, bajo una supuesta debilidad que la propia democracia les impone y de esa forma es mejor retarlos y victimizarse, como lo hicieron en su momento Fidel Castro y Maduro, para mantener sus coto de poder e impedir cualquier intromisión extranjera en su territorio; de ahí entonces al ya no haber un interlocutor de parecido semejante, por haber sido derrotado por un fraude, justificación que le viene como anillo al dedo, la relación con Biden se tornará rispida, rayando en las épocas de la guerra fría, en las que Lopez Obrador se pone al tu por tu con Biden, suponiendo un gobernante débil y acotado por la responsabilidad histórica que representa y es ahí donde se equivoca totalmente, primero por que la geopolítica sesentera- ochentera ya no existe y segundo porque la relación bilateral para efectos de EEUU con Mexico es de seguridad nacional, ni más ni menos y porque ni China y menos Rusia va a venir a jugar en el traspatio del Tío Sam. Si Maduro se sostuvo en todos estos años, fue porque precisamente Trump en el fondo lo toleraba, de forma tal que ahora con la llegada de Biden a la presidencia norteamericana y la reconstrucción de la relación con sus aliados europeos y asiáticos, las condiciones de gobiernos que se mantienen en el filo de la navaja de legitimidad, muy seguramente estarán en la mira de la política exterior gringa y sus intereses.
Jugar con fuego ha sido una tradición de las izquierdas stalinitas- maoístas como los locales, hasta que terminan quemados; de forma tal que para agregar ingredientes podridos al batidillo, López Obrador abre un frente de conflicto de enormes repercusiones y hasta en una de esas le sacan el expediente negro de las pecaminosas relaciones de algunos connotados y encumbrados políticos de la 4T.
Por último nada más recordarte, que en cuarenta días Amlo dio un giro de 180 grados en la relación con nuestro vecino y por si fuera poco manda de embajador sin previo beneplácito, a un político sin ninguna experiencia diplomática y sin ningún conocimiento de lo que es la el Departamento de Estado y la Casa Blanca y la comunidad diplomática y sus redes.
La pieza más valiosa de las relaciones exteriores mexicanas en manos de un improvisado embajador que llega con el pie izquierdo y por la puerta de atrás. El beneplácito es una cortesía diplomática reconocida por el derecho internacional que Lopez ya desdeñó, al anunciar a Esteban Moctezuma como embajador de Mexico en Estados Unidos sin tener la aceptación favorable de su propuesta. Y vaya que Biden le da una cachetada con guante blanco al llamarlo para agradecer su misiva.
Bueno pero que importa eso, donde lo valioso es 10% de capacidad y 90% honestidad. La ineptocracia a plenitud.
Entre paréntesis; las plumas afines o al servicio de la transformación solo buscan cualquier reducto para comparar a su adalid con personajes de la historia y que se han distinguido por actos sublimes y es el caso que Jorge Zepeda Patterson compara a López Obrador con Nelson Mandela al decir que Mándela dedicaba entre dos y tres horas a leer toda la prensa y que para él era producto de una larga costumbre y qué tal costumbre también la tiene Amlo por lo que desde muy temprano está enterado y puede contestar con agudeza las críticas y defender su proyecto.
Si las comparaciones son odiosas, más lo son cuando no hay nada que comparar. A saber, la costumbre adquirida por Mándela fue porque estuvo 27 años en la cárcel por sus ideales y a lo único que tenía derecho era a leer de manera que la costumbre se convirtió en disciplina y no por ocio, ya que con más tiempo Amlo no tuvo ningún oficio ni beneficio, que no fuera leer la prensa solo para cultivar su ego y rencor contra aquellos que lo criticaban. Mándela sacrificó su libertad por principios y valores universales que lo llevaron alcanzar el altar de la gloria mundial y López solo aprovechó para hacerse del poder por el poder mismo; por más que sus abyectos lo quieran elevar con actitudes que no reflejan ningún sacrificio y si mucho de ociosidad y mucho narcisismo, al qué hay que ensalzar con semejantes despropósitos . Vaya con estos cínicos. No lo crees así querido amigo.

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