LA ENSEÑANZA DEL CAOS EN EL CAPITOLIO DE EUA

Nacional

Enero, 7, 2021

Si algo hemos venido observando, como vecinos de los Estados Unidos de América, es que así como sufrimos en México una invasión de “valores norteamericanos” a través de su cultura popular, también la cultura norteamericana se ha visto influenciada por la mexicanidad, aunque esto ha sido casi imperceptible para ellos.

Ejemplo simple de lo anterior lo constituye el hecho de que en el sur de los Estados Unidos es más que usual el idioma español, hasta hace algunas cuantas décadas esto era impensable.

Con el actual presidente norteamericano podemos decir se ha llegado a el culmen: ejemplo de ellos la versión reciente del New York Times acerca de que el propio presidente afirmó a sus asesores que quería hacer lo que hacía México respecto de la aplicación de pruebas: no aplicarlas, sino hasta que los pacientes llegan a las salas de emergencias, como casi durante todo lo que va de la pandemia hemos visto en nuestro país. Supongo que dos son las razones: 1) a menor pruebas menor contagio –al menos en el plano de la percepción-, y 2) el ahorro que se genera. Si no me equivoco es la primera vez que sabemos que un presidente gringo quiere copiar políticas públicas mexicanas, tradicional e históricamente siempre ha sido al revés.

Desde luego con la ocupación del Capitolio por manifestantes partidarios del actual presidente –en breve el opositor- nos encontramos ante la exportación de la política mexicana a aquel país. Como sabemos el actual presidente de México hizo de la “protesta social” su marca registrada, misma que se transmutó a votación a mano alzada en cuanto llegó al poder federal, porque el poder local –al menos en la Ciudad de México- lo han tenido desde diciembre de 1997 a la fecha.

La toma del Capitolio en Estados Unidos tuvo su ensayo en la protesta como presidente de Felipe Calderón, el 1 de diciembre de 2006, cuando los legisladores afines al candidato perdedor López Obrador, pusieron en marcha un plan que implicaba no dejarlo protestar al cargo con la finalidad de generar una crisis constitucional y con ello evitar la presidencia de Calderón.

Esto es, en Estados Unidos, los seguidores de Donald Trump creen poder generar una crisis constitucional para así evitar la asunción del nuevo presidente. La mala noticia para ellos es que su democracia sí está preparada para ello.

Lo que debemos aprender es que nuestra incipiente democracia –del foxismo para acá- no está preparada para una situación así, tan es así que, como indiqué, se habría generado una crisis constitucional si no hubiesen permitido tomar protesta a Felipe Calderón, ello en virtud de que no existía –ni existe- en la Constitución un procedimiento para esos casos.

Valdría la pena que nuestros legisladores se plantean ¿qué pasaría si nuestro actual presidente –o futuros-, al final de su mandato no quiere dejar la presidencia? Desde luego, no serían muy burdos, al respecto, pero con un Instituto Electoral cooptado por el actual gobierno, un Tribunal electoral afín al actual gobierno, una Suprema Corte sometida al actual gobierno, un legislativo sometido a la voluntad del actual gobierno y una oposición débil que obtuviera el triunfo electoral pero fuera desconocido por todos esos actores políticos, sí valdría la pena hacer dicha pregunta.

Nuestro legislativo ya dio muestras de poder resolver situaciones análogas: la incorporación de los representantes plurinominales se dio en la época en que la representación de la oposición era tan poca que se podía perder, en virtud de lo cual se abrió dicho espacio para dar cauce a sus inquietudes y posturas políticas.

Vale la pena la pregunta en virtud de que por definición las izquierdas no son muy afectas a las democracias –por principios, particularmente las Latinoamericanas-, y el actual jefe del ejecutivo ha mostrado a lo largo de su carrera política que no tiene el menor aprecio por la democracia que no le favorezca.

A mi parecer este problema se resolvería con una cláusula constitucional de gobernabilidad, muy simple: En caso de que por cualquier razón, motivo o circunstancia, el candidato ganador por el sufragio efectivo no pudiera tomar protesta como Presidente Constitucional entrará en funciones como presidente de la República al cumplirse el mandato del presidente saliente, o algo así.

Por: Dr. DELIO DANTE LÓPEZ MEDRANO/Latitud Megalópolis

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.